Síndrome del Desprendimiento
En alguna ocasión leí algo sobre el vacío que siente una mujer cuando da a luz, una vaga sensación de trosteza, de pérdida, de ausencia en su interior, como si le quitaran algo suyo para darselo al mundo. Nunca recordé como se llamaba técnicamente esta sensación que sufría la recien parida.El caso es que cuando se lo conté a Ana, no se me ocurrió darle ningún otro nombre a tal cosa que el Síndrome del Desprendimiento.
Lo que nunca me parecié que existiera es que ese sindrome pudiera afectar también al bebé, que el tampoco quisiera desprenderse de su madre, abandonar la seguridad y el amor que ella le ofrece con cada gesto, con cada poro de su piel, con cada una de sus canciones y de sus caricias. No quiero que llgue el momento de enfrentarme al mundo a lo desconocido, quiero quedarme con Mamá.
Pues eso es lo que me parece estar viviendo. Tanto Ana como Adrián parecen querer evitar, consciente o inconscientemente, el "desprendimiento", el momento de despedirse de esa unión tan íntima que han mantenido durante este tiempo.
Así que aquí estamos todavía. Con el relojito de arriba marcando ya 41 semanas y 6 días (nunca pensé que pudieramos llegar hasta aquí) y un cierto desasosiego en el cuerpo.
Se que todo va bien, que mi Adri está en perfecto estado y que Ana puede con todo, pero no puedo evitar algo de tristeza, cansancio e impaciencia por que llegue el momento.
Segurmante sea el próximo jueves, así que el 2 de febrero podremos conocer a Adrían.
Te espero.


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