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martes, enero 17, 2006

Carta Abierta de Luís del VAl

A modo de futura guía de actuación, recomiendo la lectura de la Carata ABierta de Luís del VAl de esta misma mañana. No puede venirnos mejor.

Carta abierta a unos padres
Estimados padres:
En primer lugar, y para evitar cualquier congoja, quisiera recordar que no hay pedagogo, psicólogo, psiquiatra o agrimensor del alma que ame a vuestros hijos más que vosotros. Es cierto que no existe una facultad de de Padres y su licenciatura correspondiente, pero tampoco la hay de novio, de marido, de esposa, de hijo, y cada cual hacemos el papel lo mejor que podemos. Si amáis a vuestros hijos los educaréis con amor, y ése amor será percibido y devuelto. Toda educación es una violencia. El buen salvaje de Rousseau era bueno, pero salvaje, y vosotros lo que pretendéis no es un buen salvaje, sino un hijo civilizado que no le pegue patadas a las visitas, ni coma con las manos, ni diga gordas a las amigas gordas de mamá.
Es verdad que hace dos generaciones estábamos en lo de “la letra con sangre entra” y una frase terrible y brutal que los más viejos recordarán: “no le peques al chico en la cabeza, que está estudiando”.
Como en todo movimiento pendular, de pronto, el niño pasó a ser intocable, y el azote en el culo una tortura inadmisible. O nos pasamos o no llegamos. De todas las violencias educativas, la física es la menos aconsejable, sobre todo si no está acorde con la conducta, sino que es una consecuencia injusta de nuestra cólera o de nuestro malestar, pero si el cachete se propina de manera fría y acorde con la impertinencia reiterada del educando, tampoco se hunden los cimientos pedagógicos. Más grave es no premiar, no recompensar, no animar, no estimular. Porque si jamás le has pegado un cachete a tu hijo, pero siempre le estás diciendo eso no se hace, eso no se dice, y nunca le gratificas con una sonrisa y una palabra de satisfacción ante su buen comportamiento, lo estás educando sólo a medias. Y el niño, por un par de cachetes en toda su vida, no se traumatiza, te lo juro por Freud, a ciento cincuenta años de su nacimiento, tan nombrado a la ligera como poco estudiado en su conjunto.
P.D. Seguimos esperando, a sólo dos días de la FPP. De moemnto, aún tranquilos.