Síndrome del Desprendimiento
Bueno Adrián, que sepas que todos te estamos esperando. Tú papá está muy impaciente porque también está deseando de verte la carita y tenerte entre sus brazos, y todo el mundo pregunta por ti. Todo está preparado desde hace tiempo para tu llegada. ¿Será hoy por fin el día en que decidas conocer a tus padres?
En esta ocasión es Carlos Colón el que se asoma por el Blog de Morulito.
Las madres antiguas lo expresaban a su manera diciendo que un hijo era una enfermedad de nueve meses con una convalecencia de una vida. Enfermedad y convalecencia no tenían para ellas un sentido negativo, pero sí restrictivo. Tener un hijo es aceptar muchas restricciones. Humanamente liberadoras y enriquecedoras, como todas las que nos hacen responsables de los otros, pero restricciones al fin y al cabo. La conquista de la paternidad no sólo efectiva sino también afectiva por parte de los padres, dejando atrás los roles convencionales que reservaban el cuidado, la intimidad y la ternura para con los hijos a las madres, los ha hecho corresponsables de esa enfermedad y de esa convalecencia que obliga a vivir en función de otro, sobre todo cuando no puede valerse físicamente o decidir responsablemente por sí mismo.
Por ser una restricción aceptada en función del bienestar de otro, los hijos son a veces la única oportunidad que da la vida a los egoístas para que, siquiera por esa forma de egoísmo compartido que es el amor reservado sólo a los consanguíneos, se ocupen de alguien que no sean ellos mismos. Hay quien aprovecha esta oportunidad y aprende a amar a los otros a través del amor que siente por sus hijos. Hay quien no la aprovecha y los quiere egoístamente, utilizándolos como armas contra sus ex parejas o como coartadas en guerras de familia. Y hay quien ni tan siquiera los quiere con esa exigencia total y esa responsabilidad absoluta a las que obliga haberles traído de la nada al ser. En este caso puede llegar a perder todo derecho sobre ellos, entregándose los hijos a quienes sí estén dispuestos a luchar, incluso contra ellos mismos si fuera necesario, para atenderlos amorosamente. Legislar y decidir sobre estas cuestiones es difícil y delicado, pero necesario.
Carlos Colón
P.D. Sólo queda un día para la FPP. La cosa está que arde.
A modo de futura guía de actuación, recomiendo la lectura de la Carata ABierta de Luís del VAl de esta misma mañana. No puede venirnos mejor.
A solo 4 días de la FPP (Fecha Prevista de PArto) la situación en el hogar de Adrián es de Tensa Espera.