Lilypie Baby Ticker

martes, enero 31, 2006

Síndrome del Desprendimiento

En alguna ocasión leí algo sobre el vacío que siente una mujer cuando da a luz, una vaga sensación de trosteza, de pérdida, de ausencia en su interior, como si le quitaran algo suyo para darselo al mundo. Nunca recordé como se llamaba técnicamente esta sensación que sufría la recien parida.El caso es que cuando se lo conté a Ana, no se me ocurrió darle ningún otro nombre a tal cosa que el Síndrome del Desprendimiento.
Lo que nunca me parecié que existiera es que ese sindrome pudiera afectar también al bebé, que el tampoco quisiera desprenderse de su madre, abandonar la seguridad y el amor que ella le ofrece con cada gesto, con cada poro de su piel, con cada una de sus canciones y de sus caricias. No quiero que llgue el momento de enfrentarme al mundo a lo desconocido, quiero quedarme con Mamá.
Pues eso es lo que me parece estar viviendo. Tanto Ana como Adrián parecen querer evitar, consciente o inconscientemente, el "desprendimiento", el momento de despedirse de esa unión tan íntima que han mantenido durante este tiempo.
Así que aquí estamos todavía. Con el relojito de arriba marcando ya 41 semanas y 6 días (nunca pensé que pudieramos llegar hasta aquí) y un cierto desasosiego en el cuerpo.
Se que todo va bien, que mi Adri está en perfecto estado y que Ana puede con todo, pero no puedo evitar algo de tristeza, cansancio e impaciencia por que llegue el momento.
Segurmante sea el próximo jueves, así que el 2 de febrero podremos conocer a Adrían.
Te espero.

miércoles, enero 25, 2006

¿QUe decir?

Ahora que presiento tu llegada, que ya estas aquí, que falta poquito para conocerte que no para quererte porque ya hace nueve meses que te quiero, me he puesto a pensar hoy en todo lo que ha tenido que suceder hasta llegar a este punto de partida para ti

Me acuerdo cuando nació tu papá José Enrique y parece que fue ayer, tal como se está rodeando tu nacimiento parece que puedes parecerte a él, tranquilito, pacífico etc.

También se hizo esperar algo y cuando llegó el momento, mas bien todo lo tuve que hacer yo y los médicos, porque él, como que estaba tan agustito que no tenia ninguna prisa por salir al mundo desconocido que le esperaba afuera..

Tanto tus bisabuelos Enrique y Maria que no están con nosotros, como tus titos Enrique, Manolo Tere y Mª Carmen estaban todos pendientes de este acontecimiento porque la niña que era yo para ellos y lo he seguido siendo (para ti la abuela Maribel) iba a traer al mundo a su primer hijo y era toda una experiencia. Y llegó y todos le colmamos de atenciones y cariño que es lo mas importante que uno puede esperar y recibir de los demás y por lo que merece la pena estar aquí.

A ti te vá a pasar lo mismo, tienes muchas personas, familia y amigos de tus papás que están pendiente de tu llegada para llenarte de cariño y buenas sensaciones y eso hará que te sientas feliz de estar entre nosotros.

Solo una cosita mas, tu bisabuela Maria le cantaba una coplilla a papá José Enrique y te la cantaría a ti si estuviera entre nosotros, pero yo la haré para recordarte que estuvo aquí y sigue pendiente de todos nosotros, y que nos protege y dice:

Mi niño es chico
Mi niño es grande
Mi niño tiene
Patitas de alambre


Un beso grandote y ánimo que te esperamos y tu puedes
.

Abuela Maribel

Ven ya, Adrián

Hace ya varios días que mi amolcito me insiste para que escriba algo nuevo para la web de morulita.

La verdad es que no escribo nada más bien por pereza que por falta de tiempo, porque como sabéis llevamos en casa algunas semanas. En ese tiempo me dedico a dormir hasta bien entrada la mañana para tener fuerzas para el momento del parto y, sobre todo, para el después (que todos coinciden que es lo peor).

Ojalá que Adrián sea un niño tranquilito y no nos dé muy malas noches. Yo siempre me lo imagino tan tranquilo como su padre. El resto del tiempo me dedico a dar largos paseos por las mañanas y por las tardes escuchando la cadena Ser e imaginando si por fin hoy será el día en que nuestro bebé quiera venir a nuestras vidas.

La verdad es que estos últimos días se están haciendo un poco largos, pero .........

El jueves, si Adrián no ha nacido, tenemos cita en las consultas externas del Virgen Rocío para comprobar que todo sigue bien. Yo estoy muy tranquila porque el embarazo siempre ha ido bien y estoy convencida que el parto también irá perfecto. A lo único que podría tener miedo es al dolor, pero como me es desconocido tampoco estoy intranquila. Espero poder mantener la calma hasta última hora porque dicen que es lo mejor para soportar el dolor y para ayudar al niño en este momento tan decisivo.

El fin de semana pasado tuve una noche de insomnio. Como no podía dormir me levanté a eso de las 5:00 de la madrugada y me puse a leer. Es la primera vez que no tengo sueño, porque otras veces he tenido episodios de insomnio pero estaba realmente cansada y con ganas de dormir. Aproveche esa noche para terminar un libro que me regaló la futura abuela de Adrián. Se llama Tiempo de Espera, de Carmen Riera. Este libro es una especie de diario del segundo embarazo de la autora y se lo recomiendo a todo el mundo. Está repleto de reflexiones y, sobre todo, de emociones. Creo que no hay mejor manera de cerrar esta contribución a la web de morulita que con el final de este libro. Yo no pude contener las lágrimas:


Durante nueve meses te he acogido, te he nutrido, te he sentido, te he acariciado, te he hablado e incluso te he escrito. Todo mi yo, vísceras, músculos, sangre, humores, intuición, sensibilidad, inteligencia, han estado pendientes de ti. Contigo y para ti he ido transformándome. Ahora, sin embargo, parece que el momento de decirnos adiós ha llegado.

Pronto tendremos que separarnos. Mi matriz empezará a contraerse para expulsarte y tú también harás todo lo posible para abandonarme. Durante unas horas, espero que escasas, lucharemos para desasirnos. Enseguida que salgas, enseguida que la comadrona corte el cordón, te acogeré en mis brazos. Mis brazos nunca dejarán jamás de cobijarte.

Bueno Adrián, que sepas que todos te estamos esperando. Tú papá está muy impaciente porque también está deseando de verte la carita y tenerte entre sus brazos, y todo el mundo pregunta por ti. Todo está preparado desde hace tiempo para tu llegada. ¿Será hoy por fin el día en que decidas conocer a tus padres?

lunes, enero 23, 2006

Antes de la tempestad

Antes de la tempestad viene la calma. Pues eso es lo que nos está pasando.

No hay novedad. Se ve que Adrián está saliendo a su padre y se lo toma todo con tranquilidad. Si se fuera a parecer a Ana habría asomado su cabecita el mismo día 19 (la famosa FPP que no sirve pa na). "Es mi deber y aquí estoy, ni antes ni después, en el momento justo. Lo tengo escrito así en mi agenda, entre un completo listado de otras tareas que he de cumplir en los primeros días de mi vida. A ver, doctor, ahora usted. Vamos con el test de APGAR" Eso diría mi niño si saliera a su madre.

Pero claro, se ve que sale a mi. " Con lo bien que se está aquí, pa que vamos a salir. Yo se que tengo que salir antes de la semana 42, bueno pues aprovecho aquí hasta el último momento. Además, que ya se lo que viene después. Salgo con todo el esfuerzo y el médico empezará a hacerm pruebas y más pruebas. El test de APGAR le llaman. Con lo bien que estoy aquí, anda ya. Además, así a mi padre le da tiempo de ver MUnich, Caché y Good night, good luck".

Pues eso, que de momento todo tranquilo.
No os preocupeis, seguiremos informando.

miércoles, enero 18, 2006

Otra aportación de Altura

En esta ocasión es Carlos Colón el que se asoma por el Blog de Morulito.
En muchas ocasiones no comparto las opiniones de Carlos Colón en su columna del Diario de Sevilla. Pero en esta ocasión me viene al pelo.


Radical y absoluta

NO hay responsabilidad mayor que la de ser padre o madre. Ni un jefe de Estado o un presidente del Gobierno de quienes dependan el bienestar y la seguridad de una nación, ni un militar de cuyas decisiones dependa la vida o la muerte de sus hombres o un cirujano ante una mesa de operaciones, ni un empresario del que dependan miles de empleados o un piloto de avión del que dependan el pasaje y la tripulación, nadie tiene contraída una relación de responsabilidad que se pueda siquiera comparar a la de unos padres. Porque de la relación establecida entre los pueblos, los soldados, los pacientes, los trabajadores o los pasajeros y los políticos, militares, médicos, empresarios o pilotos dependen su bienestar o su seguridad, su vida o su muerte, pero no su misma existencia. Serán responsables de las condiciones o hasta del final de esa existencia, pero no de la existencia misma. Ésta es otorgada por los padres que, al engendrarlos, llaman a sus hijos de la nada al ser. Se trata de algo tan radical y absoluto que funda una responsabilidad igualmente radical y absoluta.

Las madres antiguas lo expresaban a su manera diciendo que un hijo era una enfermedad de nueve meses con una convalecencia de una vida. Enfermedad y convalecencia no tenían para ellas un sentido negativo, pero sí restrictivo. Tener un hijo es aceptar muchas restricciones. Humanamente liberadoras y enriquecedoras, como todas las que nos hacen responsables de los otros, pero restricciones al fin y al cabo. La conquista de la paternidad no sólo efectiva sino también afectiva por parte de los padres, dejando atrás los roles convencionales que reservaban el cuidado, la intimidad y la ternura para con los hijos a las madres, los ha hecho corresponsables de esa enfermedad y de esa convalecencia que obliga a vivir en función de otro, sobre todo cuando no puede valerse físicamente o decidir responsablemente por sí mismo.

Por ser una restricción aceptada en función del bienestar de otro, los hijos son a veces la única oportunidad que da la vida a los egoístas para que, siquiera por esa forma de egoísmo compartido que es el amor reservado sólo a los consanguíneos, se ocupen de alguien que no sean ellos mismos. Hay quien aprovecha esta oportunidad y aprende a amar a los otros a través del amor que siente por sus hijos. Hay quien no la aprovecha y los quiere egoístamente, utilizándolos como armas contra sus ex parejas o como coartadas en guerras de familia. Y hay quien ni tan siquiera los quiere con esa exigencia total y esa responsabilidad absoluta a las que obliga haberles traído de la nada al ser. En este caso puede llegar a perder todo derecho sobre ellos, entregándose los hijos a quienes sí estén dispuestos a luchar, incluso contra ellos mismos si fuera necesario, para atenderlos amorosamente. Legislar y decidir sobre estas cuestiones es difícil y delicado, pero necesario.

Carlos Colón

P.D. Sólo queda un día para la FPP. La cosa está que arde.

martes, enero 17, 2006

Carta Abierta de Luís del VAl

A modo de futura guía de actuación, recomiendo la lectura de la Carata ABierta de Luís del VAl de esta misma mañana. No puede venirnos mejor.

Carta abierta a unos padres
Estimados padres:
En primer lugar, y para evitar cualquier congoja, quisiera recordar que no hay pedagogo, psicólogo, psiquiatra o agrimensor del alma que ame a vuestros hijos más que vosotros. Es cierto que no existe una facultad de de Padres y su licenciatura correspondiente, pero tampoco la hay de novio, de marido, de esposa, de hijo, y cada cual hacemos el papel lo mejor que podemos. Si amáis a vuestros hijos los educaréis con amor, y ése amor será percibido y devuelto. Toda educación es una violencia. El buen salvaje de Rousseau era bueno, pero salvaje, y vosotros lo que pretendéis no es un buen salvaje, sino un hijo civilizado que no le pegue patadas a las visitas, ni coma con las manos, ni diga gordas a las amigas gordas de mamá.
Es verdad que hace dos generaciones estábamos en lo de “la letra con sangre entra” y una frase terrible y brutal que los más viejos recordarán: “no le peques al chico en la cabeza, que está estudiando”.
Como en todo movimiento pendular, de pronto, el niño pasó a ser intocable, y el azote en el culo una tortura inadmisible. O nos pasamos o no llegamos. De todas las violencias educativas, la física es la menos aconsejable, sobre todo si no está acorde con la conducta, sino que es una consecuencia injusta de nuestra cólera o de nuestro malestar, pero si el cachete se propina de manera fría y acorde con la impertinencia reiterada del educando, tampoco se hunden los cimientos pedagógicos. Más grave es no premiar, no recompensar, no animar, no estimular. Porque si jamás le has pegado un cachete a tu hijo, pero siempre le estás diciendo eso no se hace, eso no se dice, y nunca le gratificas con una sonrisa y una palabra de satisfacción ante su buen comportamiento, lo estás educando sólo a medias. Y el niño, por un par de cachetes en toda su vida, no se traumatiza, te lo juro por Freud, a ciento cincuenta años de su nacimiento, tan nombrado a la ligera como poco estudiado en su conjunto.
P.D. Seguimos esperando, a sólo dos días de la FPP. De moemnto, aún tranquilos.

domingo, enero 15, 2006

Tensa Calma

A solo 4 días de la FPP (Fecha Prevista de PArto) la situación en el hogar de Adrián es de Tensa Espera.

Esta mañana todo está en calma, pero durante la tarde de ayer llegamos a pensar que Adrián estaba llamando a la puerta.

En determinadas fechas y horas como la tarde de nochebuena, la noche de Reyes cuando llegas a casa después de ver la cabalgata, y sobre todo, esa hora incierta de las diez de la noche del Jueves Santo, le comento a Ana que se nota un ambiente extraño en la ciudad. Algo así como que nada esta pasando en ese momento pero que todo está a punto desencadenarse. Dos horas después, en la Resolana, todo ocurre.

Pues eso es lo que noto ahora mismo, todo está a punto de ocurrir, aunque estemos ahora mismo tan tranquilos espernado a nuestra familia de Bormujos.

martes, enero 03, 2006

Un rumor

Aunque de momento sigo aquí dentro, tan feliz, clavéndole los codos y las rodillas a MAma Ana en sus doloridas costillas, me ha llegado a mis tiernos oídos un increible rumor que ha traspasado la piel de mami e incluso la como bolsa en la que me encuentro rodeado de líquido.

El caso es que el otro día, entre unas músicas machaconas que repetían cosas ininteligibles como "unos peces que beben", "una campana encima de otra campana y encima de otra campana y ..." y "saca la bota MAría", escuché a Papa Jose hablar de algo que me llamó poderosamente la atención.

Le escuché hablar de la llegada de los Reyes Magos de Oriente, de que si eran tres (Melchor, Gaspar y Baltasar), como nos hacía creer la Iglesia desde hace siglos o si nos había escondido con aciesas intenciones la existencia de un cuarto (Artabán). También le escuché preguntarse en voz alta sobre que pintaba Holanda en toda esta Historia ("Olé, olé, Holanda, Holanda ya se ve).

Parece ser, según entendí a papi, que hay unos misteriosos personajes con corona, lijosos ropajes y diversas razas, que a lomos de extraños animales con joroba, reparten a los niños buenos del mundo mundial una gran cantidad de regalos y chucherías (mi amiga Irene sólo le ha pedido dos piruletas y dos chupa chups) a lo largo de una sóla noche.

Entendí que era requisito indispensable para que viniesen a casa el que escribiera una carta contándole mis méritos y mis deseos. Me pondré Manos a la obra.

Adri.