Hoy cumplimos 29 semanas de embarazo.
Cada día que pasa, Adrián está más cerca. Cada día que pasa, el papá de Adrián se encuentra más perdido.
Parece que ya ha pasado el tiempo de la vorágine en la que nos encontrábamos inmersos y que no nos dejaba tiempo para pensar y reflexionar. Ya hemos elegido el carrito, la minicuna, la bañera,... Ya hemos acondicionado el cuarto de Adrián, hemos elegido las cortinas, pintado flores y estrellas, montado su armario...
Sin embargo, ahora que finalizamos una etapa de mucho trabajo para tenerlo todo preparado, empiezan a asaltarme las dudas sobre temas muy trascendentales. ¿Que se espera de un hombre de hoy, de mi? ¿Estoy preparado para recibirlo y atenderle? ¿Estaré a la altura de las expectativas depositadas en mi? ¿Hay algo que pueda hacer para que todo vaya mejor? ¿Me estouy centrando demasidao en Adrián y dejando a un lado a Ana, o es justo lo contrario? Preguntas, dudas, comeduras de coco.
Y es que, durante el embarazo, el hombre de la especie, inevitablemente, juega un rol secundario. Se limita a ayudar, observar, tratar de entender, pero en su interior no va notando día a día los cambios.
Ana se va preparando física y mentalmente para que llegue el día de encontrarse con Adrián, porque ya lo siente cercano, lo nota en su interior llamando a su puerta, llenándola. Además, de cuando en cuando, Ana tiene examen, la pesan, la explora el ginecólogo, le preguntan, anotan sus avances, y le dan una palmadita en la espalda y le dicen: "Gracias a tu esfuerzo, todo va bien. Lo estás haciendo estupendamente", o bien, "Hay un pequeño problema, pero si haces esto lo podrás solucionar". Y aquí me teneis a mi, con la sensación de que todo está por llegar el próximo 19 de enero y de que no tengo los deberes hechos.
Si se ha repetido hasta la saciedad que nadie te enseña a ser madre, menos aún te enseñan a ser padre. NAdie te acompaña, si te da consejo, ni una lista de alimentos que debes tomar, ni ute recomienda un libro, ni un médico, ni sabe decirte que si lo estás haciendo bien o no (bueno, Ana me dice que lo hago bien y que si sigo así seré un gran papa).
Echo en falta un manual del padre para estos nueve meses, un libro con el título "Esperas un hijo. Manual de instrucciones para papá"